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08 ABR. 2021

Ammar, el joven sirio que vive en Resistencia y sueña con trabajar en la ONU

Ammar Mahfoud, charló con Club Social sobre su historia y contó por qué se fue de su país, cómo llegó a Resistencia para continuar con la carrera de Ingeniería y cuáles son sus sueños.

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Nota de audio: Completa
25'22"

Quién lo dijo: Programa

Club Social

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Llegó a Argentina el 14 de junio de 2017 con 26 años.

"En el aeropuerto de Ezeiza me hicieron miles de preguntas, entre ellas, qué vine a hacer a Argentina", contó.

"Primero fui a Misiones, un paraíso en la tierra. Mi mamá siempre me traía libros del monte misionero con yaguaretés y monos. Fue un sueño ver cómo era", recordó.

"De ahí vine a Resistencia y comenzó mi problema para aprender el idioma", dijo.

"No había cursos de árabe o de inglés a español, entonces estudié mediante una aplicación. El español de esa app es centroamericano, no es tan cercano al castellano argentino ni al chaqueño", planteó.

"A veces estudiaba durante 12 o 14 horas y el resultado era cero a la hora de hablar, porque no entendía nada", manifestó.

Acerca de la ayuda que recibió en Resistencia remarcó que su visa humanitaria le permitió ingresar al territorio argentino mediante un programa. "Para eso se necesitaba un llamante y en mi caso fue la doctora Marcela Cortes, quien tuvo mucha paciencia para enseñarme".

"La doctora, además del peligro de traer a una persona que no conoce y no habla el idioma, me eligió para ayudarme porque piensa que todos tenemos una oportunidad. Aprendí muchísimo de ella", expresó.

"Mi mamá es un tigre, todo lo que tengo en mi vida es gracias a ella. Siempre fue muy fuerte y bien educada, soy lo que soy gracias a ella", aseguró.

"Siempre tengo una comunicación profunda con el universo y le pido que abra el camino. A los jóvenes que están perdiendo fuerza les digo que le pidan al universo", sostuvo.

Sus estudios

"Me anoté como alumno de primer año en la carrera de Ingeniería y mi mamá me llamó llorando diciendo que ya me faltaba una sola materia para recibirme y allá vas a empezar de cero. Yo le dije que estaba dispuesto a hacerlo", indicó.

"Pedí al universo que no tuviera que empezar de cero. Traje todos los papeles e hice las equivalencias. Tuve que hacer 15 materias más".

Ahora le faltan tres materias para recibirse.

Sus sueños

"De chico me preguntaban qué quería ser y siempre dijo que quise ser ingeniero y en el trascurso de la guerra, cuando entré a la facultad me pregunté lo mismo. Hay muchísima tristeza en este mundo, muchísima gente que no tiene acceso a los servicios básicos. Yo sueño con hacer cosas buenas", aseguró.

"Cuando termine la facultad sueño con concursar en Naciones Unidas e irme a donde pueda servir", finalizó.

En esta nota: #historiasdevida

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